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¿Quién no ha caminado por el centro de su ciudad entre los Top Manta de las grandes marcas? Sellos como Kalvin Klain, Vitorio & Yuccino, Pradda, Dolcce & Gabbanna, Luis Multon… Parece que la sociedad las admite como válidas a la hora de dar la talle pero no el dinero. ¿Realmente existe una lucha contra estas pseudomarcas..?

Según un artículo publicado por El Cronista Comercial, “la ley en materia de marcas es muy buena. El trámite administrativo está un poco lento, pero se puede decir que está en parámetros casi normales, incluyendo los sistemas de defensa y otorgamiento de medidas cautelares. Los controles para el ingreso de mercaderías falsificadas por Aduana están funcionando”. ¿Seguro?
Existe un mega-centros de infracción, La Salada: la mayor feria informal de América latina con una facturación semanal estimada en 60 millones de dólares americanos. Varios fallos han absuelto a presuntos infractores con el argumento de que, por la mala calidad, el bajo precio de la mercadería en infracción y las circunstancias de su venta (en la calle, fuera de locales comerciales) el comprador no pudo verse engañado.

Y no es que el comprador no sabe lo que compra, que lo conoce a la perfección; sino que cuando hay falsificación, hay delito. Y, así, la importancia no reside en si el consumidor se confunde o no al adquirir un producto marca Lewis Estrauss, sino que incurre en la ilegalidad, como se ha dicho.

Según María Nájera, abogada en Clarke Modet & Co, “casi nunca hay condena y además, la cantidad de mercadería incautada no siempre se condice con la que finalmente es destruida”.
Otro problema es que resulta muy difícil probar la relación causal entre el daño sufrido a manos del falsificador y la pérdida de ganancia, explica la abogada.

La situación es complicada, pero los expertos en este campo coinciden en que para una empresa es fundamental registrar todos sus activos intangibles sean marcas, patentes, modelos o diseños industriales y derechos de autor. Y además, recalcan la importancia de poseer un registro con una fecha de alta que les de validez.

Nájera concluye que “cuanto más encima se está de las infracciones, menos incentivos tiene el falsificador para hacerlo”. Mientras la justicia y los firmantes se deciden, tengan cuidado de no pisar unas Raiban de cristal no polarizado cuando anden por la calle.

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